viernes, 8 de abril de 2011

Soy.

Estoy hecha para gustar.
Y estoy hecha para ser odiada.
Estoy hecha para intimidar,
pero también para no ser respetada.
Y no hay nada que hacerle.
Lo soy todo,
yo soy nada.
Mis tacones son demasiado bajos,
mi cuerpo demasiado erguido,
mis pechos inocentes,
mis orejas puntiagudas.
No me gustan mis pies,
ni mi futuro,
pero me encantan mis manos.
Y mi voz.

Tiempo al tiempo

Decía Borges que el tiempo es la materia de la que hemos sido creados. Somos tiempo, y no nos damos cuenta. Somos tiempo y no lo podemos separar de nosotros. Cuando decimos que no tenemos tiempo estamos diciendo que no existimos. Somos esclavos. Todo lo que somos depende de unas simples manecillas de reloj.
Decía Borges que el tiempo es la materia de la que hemos sido creados. Y dependiendo de mi estado de ánimo yo lo interpreto. Según día puede ser como dije arriba, o puede ser que el tiempo es relativo, que no podemos guiarnos por un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo, que somos unos estructuradores de vida obsesivos y realmente de lo que no nos damos cuenta es que la vida es discontinua. No hay horarios ni equilibrio, ni nada definido de antemano. La vida no para ni corre. Simplemente fluye.
Decía Borges que el tiempo es la materia de la que hemos sido creados...

martes, 22 de marzo de 2011

Con la muerte en casa

Tengo a la muerte en mi casa. Teniendo en cuenta que tengo dos casas y contando con que paso más tiempo en la casa donde está la muerte, por esta regla de tres el resultado es que me encuentro un 75% muerta.
La muerte y yo no nos llevamos mal, la verdad. Mucho más cariño le tengo que a dios, el omnipotente prepotente ese que un día decidió dejar de existir de ahora en adelante y de ahora hacia atrás porque sí. Y así no se puede ir por la vida, oiga.

Sin embargo la muerte y yo, que nos llevamos tan bien, en nuestros ratos libres jugamos al pocker, al ajedrez, al bingo... Lo que surja. Es malísimo, siempre gano. Y eso que antes la muerte me tuvo que enseñar las reglas del juego. Me explicó que no me preocupara, que eran fáciles, y que es algo que se aprende con la edad o en los garitos esos llenos de gente que no le tiene aprecio ya a la vida.
- Incluso a veces, -me dijo- de un golpe, lo aprendes.