La loba esteparia

lunes, 15 de febrero de 2016

Viaje al vacío.

De pronto dejó de importarme. Los días comenzaron a ir, ni bien ni mal, solo a ir, solo respirando. Empecé a sonreír a los que quisieron derribarme y a ser buena con los equivocados.
A ti te ignoré hasta convertirte en un desconocido con recuerdos en común que pronto se tornaron olvidos forzados. Te obligué a irte.
Los momentos del pasado se sucedieron uno tras otro hasta convertirse en polvo, la nada inundó mi cuerpo y mi mente y durante meses dejé de ser. No existí, para el resto seguía ahí, solo los que se esforzaron vieron cómo desaparecí del mundo.
Pelearon, hicieron lo imposible para hacerme reir, y lo consiguieron. Pero no fueron capaces de mantener la sonrisa, reservada para quien nunca me desnudó hasta las entrañas.
Creé un nuevo final dominado por el frío. Y me quedé ahí, con los ojos cerrados pensando en ese lugar, en ese momento, esperando a que llegara.


domingo, 14 de febrero de 2016

El hombre azul.

Día uno. Tus ojos.
Día dos. Tu voz.
Día tres. Me dejo perder. Por ti.
Día 20. Con diferentes gustos y diferentes odios, encontramos un recoveco de coincidencias tan hermosas que superaban cualquier disparidad.
Día 47. Comenzamos a ser, y lo fuimos juntos. En ocasiones disparatados, a veces estúpidamente felices y otras veces extraños deprimentes.
Día 63. Aprendimos a reír de nuestras pequeñas desgracias, hasta el punto de provocarlas.
Día 109. Una grieta en mi pecho que escuece, hierve mi sangre y me hace rabiar. El dolor me ahoga, apenas lleno de aire mis pulmones, el cuerpo se convulsiona con cada bocanada que intento conservar en mi interior.
Día 315. De nuevo me ha sorprendido y ha aparecido sin avisar. Nunca se fue, sólo estuvo callado por un tiempo, nada más. Otra vez aquí.
Día 316. Mis pies penden en el aire y se agitan, sin nadie que los baje a la tierra. Y cuando creí haber tocado el cielo, se desnudó frente a mi, mostrándome, aquí en la tierra, su divino universo.

Dame una excusa. Sácame el monstruo.
Hazme volver a perderme.
¿Qué importa todo y todos si lo que nos espera es mágico? Así que hazlo, cobarde, hazlo de una vez.


lunes, 24 de agosto de 2015

Cosas mientras viajo a ninguna parte.

Cuando la guerra no va bien hay dos opciones: arriesgar o desertar. Si al tomar la primera opción la situación empeora, puedes tener un brote de fe e insistir en la idea de que la victoria es posible. Pero si al luchar durante meses y meses la fuerza se pierde, las piernas y la voz tiemblan y las ideas de las que uno estaba tan seguro comienzan a aparecerse en la noche en forma de pesadilla, oh amigo, te aseguro que si llegas a ese momento ya hacía tiempo que perdiste la batalla.

domingo, 23 de agosto de 2015

Inutilidad por escrito.

Adoro cuando ríes. Cuando bailas. Cuando me miras y te das la vuelta porque no quieres mirarme. Y cuando comes, en serio, no sabes la alegría que me da verte comer.
Te quise una vez, te quise con locura. Fueron las dos horas más extrañas y egoístas de mi vida. 
Luego vinieron esa serie de sueños utópicos una vez a la semana, que me dejaban perturbada para el resto del día.
Y después la nada.
Y en esa nada nos encontramos, sin reír juntos, sin bailar juntos, sin valor de mirarnos directamente a los ojos. Porque no se puede, o tal vez por miedo a lo que pueda pasar.