La loba esteparia

domingo, 14 de febrero de 2016

El hombre azul.

Día uno. Tus ojos.
Día dos. Tu voz.
Día tres. Me dejo perder. Por ti.
Día 20. Con diferentes gustos y diferentes odios, encontramos un recoveco de coincidencias tan hermosas que superaban cualquier disparidad.
Día 47. Comenzamos a ser, y lo fuimos juntos. En ocasiones disparatados, a veces estúpidamente felices y otras veces extraños deprimentes.
Día 63. Aprendimos a reír de nuestras pequeñas desgracias, hasta el punto de provocarlas.
Día 109. Una grieta en mi pecho que escuece, hierve mi sangre y me hace rabiar. El dolor me ahoga, apenas lleno de aire mis pulmones, el cuerpo se convulsiona con cada bocanada que intento conservar en mi interior.
Día 315. De nuevo me ha sorprendido y ha aparecido sin avisar. Nunca se fue, sólo estuvo callado por un tiempo, nada más. Otra vez aquí.
Día 316. Mis pies penden en el aire y se agitan, sin nadie que los baje a la tierra. Y cuando creí haber tocado el cielo, se desnudó frente a mi, mostrándome, aquí en la tierra, su divino universo.

Dame una excusa. Sácame el monstruo.
Hazme volver a perderme.
¿Qué importa todo y todos si lo que nos espera es mágico? Así que hazlo, cobarde, hazlo de una vez.


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