Si me dejaran elegir, no existiría la Navidad. Sólo serían unas vacaciones más, dos semanas de descanso para empezar el año con más fuerza. Si me dejaran, cerraría todos los centros comerciales, y en estas dos semanas nadie podría comprar comida, ni regalos, ni un centenar de cosas estúpidas.
Alucinando me quedé en mi última clase de italiano en la facultad, cuando al preguntar la profesora que era lo que nos gustaba de la Navidad la mayoría respondió "ver a la familia" (a la que parece que no tienen tiempo de ver en todo el año) y "los regalos". Estamos hablando de personas universitarias, de mas de 18 años, que disfrutan de la navidad por los regalos. Hoy no me apetece ponerme poética ni me apetece contar cuentos, hoy cuento directamente la verdad.
Atraco a mano armada (con el ticket de compra) en tiendas y jugueterías. 'Toys 'R' Us' devuelve los juguetes defectuosos o recién comprados por tickets regalo, sin posibilidad de que te devuelvan el dinero. Las uvas encarecen de manera bestial y, encima, aparecen los casos de "en lata, pequeñas y sin pepitas para mi niño, aunque me cuesten el triple que las normales". Lo último en vestidos y tacones para ser lo más a cualquier precio. Catálogos de juguetes con casillas de "me lo pido" por todas partes, cartas para los reyes con líneas infinitas, ¡increíble, si te pides el catálogo entero te sobra espacio! Comidas para veinte personas que son consumidas por seis, horas tiradas en la cocina para después tirar comida que sobra. Cólicos y lavados de estómago mientras la otra mitad del planeta se muere de hambre. ¡Que se muere coño!
Pide que pide y come que come, tú, tú y solo tú. Gente loca, neurótica, hasta arriba de paquetes, corriendo de aquí para allá como enfermos, orgullosos de su estrés.
Que pasen una feliz y humilde Navidad, si son capaces. Tarea difícil.
domingo, 2 de enero de 2011
sábado, 4 de diciembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Niño perdido
Me perdí. No sé dónde, en qué momento, ni por qué, pero me perdí. Y nadie me encuentra. Mi alma empieza a acumular intentos por encontrarse, por volver a lo que fue, si es que en algún momento fue, porque tampoco estoy segura de eso, a lo mejor esto es solo una especie de evolución de uno mismo, un cambio, ¿un bache se dice?
Empieza a pesar esta sensanción, más los días de lluvia, más cuando los días se hacen cada vez más cortos y las noches eternas, más cuando estás a pocos días de cumplir años, cuando te das cuenta mejor que nunca que el tiempo está pasando, y que no pasa solo para los demás, también te está pasando a ti, en tu propia piel.
Mucha gente, mucha mucha gente, rodeada de gente, e invisible. Invisible para mi misma. ¿Lo entiendes? No es esa sensación de soledad común que uno puede sentir cuando siente que los demás lo aislan, es el propio aislamiento. Aquí tu cuerpo se divide en dos, una mitad quiere volver ansiosamente a la ciudad, hace todo lo posible para lograrlo, pero la otra mitad quiere quedarse en la isla para siempre, desaparecer allí y no volver jamás... ¿Qué mitad ganará esta pelea? Aquella que yo alimente.
Empieza a pesar esta sensanción, más los días de lluvia, más cuando los días se hacen cada vez más cortos y las noches eternas, más cuando estás a pocos días de cumplir años, cuando te das cuenta mejor que nunca que el tiempo está pasando, y que no pasa solo para los demás, también te está pasando a ti, en tu propia piel.
Mucha gente, mucha mucha gente, rodeada de gente, e invisible. Invisible para mi misma. ¿Lo entiendes? No es esa sensación de soledad común que uno puede sentir cuando siente que los demás lo aislan, es el propio aislamiento. Aquí tu cuerpo se divide en dos, una mitad quiere volver ansiosamente a la ciudad, hace todo lo posible para lograrlo, pero la otra mitad quiere quedarse en la isla para siempre, desaparecer allí y no volver jamás... ¿Qué mitad ganará esta pelea? Aquella que yo alimente.
sábado, 6 de noviembre de 2010
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