La loba esteparia

miércoles, 18 de mayo de 2011

Manipuladora manipulada

Por desgracia, en el mundo en que vivimos cualquiera puede ser víctima de manipulación. Cualquiera. Incluso yo. Incluso la manipuladora. Hace poco descubriste cual es mi punto débil, mi talón de Aquiles. La soledad. No me importa que lo sepa todo el mundo, otros muchos ya lo han descubierto y también han intentado meter el dedo en la llaga, pero nadie ha conseguido hacerme daño con esto como me lo haces tú.
Existe la soledad de la edad, de los atortugados ancianos en la calle haciéndose un hueco a paso lento entre las masas de jóvenes que se mueven de un lado a otro sin mirar a nada ni a nadie, sin apreciar su camino, centrados solo en llegar a su destino, sin un minuto que perder.
O la soledad del mendigo, persona sin nombre, pasado, sin futuro. Con un presente que se resume en cartones de vino y cartones de abrigo. Persona sin familia ni amigos, aunque los más suertudos tienen perro, un perro al que ni si quiera pueden alimentar y que se está muriendo de hambre y pena a la vez que el dueño. Ahora que lo pienso no sé si suertudo era la palabra.
Desgraciadamente estas no son las únicas formas en las que la soledad se manifiesta. También está la soledad de uno mismo. Aquella que te mata sin tú quererlo, que te va comiendo por dentro, consumiéndote hasta dejarte vacío. Esta no se produce porque estés solo, sino porque te sientes así.
Hace meses que dejé de ser la manipuladora para ser, no por mucho tiempo, la manipulada. Karma, mi propia medicina, empatía pura, llámalo como quieras. Pero yo ya he dejado de ser la manipuladora. Y me alegro por ello y lo siento por ti.

1 comentario:

Marcos Y. Jiménez Hidalgo dijo...

La soledad también nos hace ver las cosas más bellas que poseemos, aquellas que no depende de nada ni nadie, aquellas que solo están en nosotros mismos. Esas personas a la que nunca prestamos atención, esas personas llamadas nosotros mismo.

A veces es bueno mirar para adentro una temporada para reestructuras nuestros sueños, para volver a creer en lo que creímos, para volver a ser... Nosotros mismos.

Bueno, creo que he desvirtuado un poco tu entrada. Un saludete Fullera :]